domingo, 27 de mayo de 2012

EL APRENDIZAJE DE LA LECTURA



La práctica de la lectura requiere de un ambiente agradable y de la participación activa y entusiasta de quien enseña y de quien aprende. Lo importante es que los estudiantes disfruten con la lectura, y que no vean en ella una carga pesada. No hay estrategias válidas para todos los casos ni algoritmos que deban cumplirse al pie de la letra. Cada persona tiene sus propios mecanismos de aprendizaje; sin embargo, el docente puede proporcionar diversas rutas para que los estudiantes elijan las que consideren más convenientes y desarrollen progresivamente su autonomía. En ese sentido, se podrá combinar o intercalar estrategias de lectura dirigida (el docente “conduce” las actividades y señala la ruta que seguirán los estudiantes) y lectura compartida (los estudiantes proponen actividades y estrategias, asumen roles en la conducción de las actividades).

Existen diversas estrategias y modelos de comprensión lectora. Sin embargo, lo importante es saber cuándo emplear el procedimiento más adecuado, considerando, entre otros, los siguientes aspectos:

• El propósito del lector.
• El tipo de texto.
• La complejidad del texto.
• Los conocimientos previos del lector.
• El lenguaje empleado.



Por otra parte, debe quedar claro que la lectura comprende actividades antes, durante y después de la misma, y que en función de ellas debemos emplear una u otra estrategia sin descuidar los avances tecnológicos.




sábado, 26 de mayo de 2012

EL ROL DE LOS PADRES Y LA EDUCACIÓN EMOCIONAL


“Educar con amor” es la misión de los padres, pues ellos son los primeros educadores de sus hijos, sin embargo, en la actualidad se suele delegar por “completo” esta responsabilidad a los docentes, ya que debido a la carga laboral, los padres aducen “no tener tiempo” para contribuir en la formación de sus hijos. Y cuando en la escuela nos enfrentamos a la problemática del bulliying (acoso escolar), surge la pregunta: ¿Por qué actúan así? Y con frecuencia escuchamos responder a los estudiantes: “Todo lo que sé y soy lo aprendí de ti”.
Por ello, el rol de los padres como preparador emocional debe ser asumido en su totalidad. Actualmente, podemos observar que hay dos tipos de padres, los que explican a sus hijos en qué consiste el mundo de las emociones y los que prefieren ignorarlo. En este grupo están los padres que no tienen tiempo y se cubren las espaldas atiborrando a los niños de regalos. Y también los que imponen su autoridad con el no por delante, convencidos de que conviene enderezarles. Como dice Daniel Goleman, “los padres hablan cada vez menos con sus hijos, no se interesan por su mundo interior; las familias están rotas y los niños viven terribles situaciones de incomunicación y aislamiento”.
Por ello, la escuela debe ser más innovadora y considerar la enseñanza de la Inteligencia Emocional con el respaldo y apoyo de los padres, pues sus resultados en los niños saltarán por lo general a la vista: menos agresividad, menos propensión a las drogas, autocontrol, sociabilidad, disposición para el trabajo en grupo. Aunque la responsabilidad sigue recayendo sobre los padres.
Gottman rechaza la distinción entre padres autoritarios o muy permisivos y aboga por lo que él considera el preparador emocional:”Amar a los niños no es suficiente sostiene hace falta enseñarles habilidades para las que muchas veces no estamos preparados; y es que nadie nos ha enseñado nunca a ser padres”.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL


El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás.  Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.
De las inteligencias emocionales se desprende la Inteligencia Intrapersonal, que son las internas, de autoconocimiento que presentan tres habilidades: la autoconciencia (saber que estamos sintiendo), el control emocional (regula las emociones) y la capacidad de motivarse y motivar a los demás; otra es la Inteligencia Interpersonal, que son las externas, de relación, a este grupo pertenecen las habilidades de empatía (entender que están sintiendo otras personas) y las habilidades sociales (popularidad, liderazgo y la eficacia interpersonal).
La Inteligencia Emocional de difunde hoy en día a través de ejercicios prácticos que garanticen “el sistema del éxito total”, por ello las normas que gobiernan el mundo laboral están cambiando. En la actualidad no sólo se nos juzga por lo más o menos inteligentes que podamos ser ni por nuestra formación o experiencia, sino también por el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos o con los demás.
Entonces, los colegios deben impartir educación emocional, integrando las clases sobre sentimientos y relaciones personales. Las lecciones sobre las emociones pueden surgir naturalmente en la clase de lectura y escritura, de ciencia, de personal social, como de otros cursos, quizá así, se pueda combatir la aparición del bullying, problemática tan evidente en nuestra sociedad actual. 

EL CONOCIMIENTO FONOLÓGICO




Uno de los aspectos claves de la adquisición de la lectoescritura es el descubrimiento por parte del alumno y alumna de que las palabras están formadas por un conjunto de elementos sonoros que se pueden segmentar en unidades (los fonemas) que, a su vez, se pueden agrupar formando unidades sonoras con cierta independencia articulatoria (las sílabas). A pesar de que en el uso normal del habla, las palabras se utilizan como entidades indivisibles, a través de los juegos de palabras, las rimas, etc. Los hablantes pueden atisbar la autonomía de los elementos sonoros del habla. Sólo a partir de este reconocimiento se sitúa el alumno o alumna en disposición de adquirir las reglas de correspondencia entre grafema y fonema.
Entonces, debemos reconocer la importancia del lenguaje hablado en su doble sentido. En primer lugar, porque brinda la ocasión de apoyarse en el conocimiento previo y transportar las estrategias de la lengua hablada para asimilar nuevos recursos. En segundo lugar, porque si el niño o niña dispone de un nivel de lenguaje hablado  rico en vocabulario y reconoce la importancia de usar expresiones correctas, tanto su predisposición como su actitud ante el aprendizaje serán mucho más positivos.
Por ello, los docentes de educación deben enfrentar este reto a través de estrategias metodológicas y recursos didácticos acorde a los avances tecnológicos para desarrollar la capacidad del alumno para tomar conciencia y manipular los distintos elementos que constituyen el lenguaje oral: palabras, sílabas y fonemas. Porque es especialmente importante para el aprendizaje de la lectoescritura que el alumno tome conciencia de los fonemas que componen las palabras, de tal forma que si se hace consciente de estas unidades mínimas del lenguaje, mayor facilidad tendrá para asignar a los fonemas un grafema, favoreciendo así el proceso de asociación entre el sonido y su representación gráfica. Esto favorece a un mejor rendimiento lector, pues las relaciones entre el texto escrito y su propio lenguaje, facilitan el proceso de decodificación tan difícil en sus inicios.